La Creación de Condiciones Escolares

 

Clave en la Integración Educativa

Rosa del Carmen Flores Macías

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Fac. de Psicología UNAM

        La integración educativa tiene como fin atender a las necesidades educativas de todos los alumnos para promover su desarrollo armónico e integral en todos los ámbitos. Lograr esta meta implica cambiar nuestras concepciones acerca de las variables que afectan el desarrollo y aprendizaje de los alumnos. 

        Giné (1998) plantea que el proceso de integración supone superar concepciones basadas en un enfoque terapeútico que se centra en atender lo que los niño tienen de especial y sustituirlas por propuestas educativas centradas en los apoyos que cada niño necesita para progresar en el ámbito afectivo y cognoscitivo. Al margen de las condiciones personales (biológicas, sociales o étnicas) un niño se desarrolla en la medida que las experiencias escolares y en el hogar le den la oportunidad de actuar en su medio para entenderlo y transformarlo y en la medida en que sus relaciones interpersonales sean de calidad. 

        Rogoff (1993), fundamentándose en le trabajo de Vigotsky, analiza como la interacción con un adulto determina el aprendizaje de un sin número de destrezas y actitudes en el niño. En el hogar los padres guían y dirigen al niño en la realización de actividades culturalmente valoradas. Este proceso de participación guiada permite al niño resolver los problemas de la vida diaria y, en la práctica le permite desarrollar conocimientos que en principio debieran ser la base para los aprendizajes escolares. Un factor crítico en el desempeño de los padres son sus conocimientos, expectativas y actitudes acerca de su hijo y su desarrollo, estas variables inciden necesariamente en sus prácticas educativas. En este sentido, los padres enfrentan muchas barreras en la relación con su hijo cuando su desarrollo no responde a sus expectativas. 

        Para que los padres puedan crear condiciones para un desarrollo óptimo dependen del trabajo en equipo de muchas personas, pero sobre todo de las que están más cerca de su hijo(a) cuando tiene dificultades en la escuela es decir, sus maestros. La base de la relación de los padres con los maestros y la escuela  es el entendimiento mutuo y la comunicación. Para el logro de este fin las escuelas necesitan cambiar sus actitudes hacia la familia y sus prácticas de vinculación con ella. Es importante que asuman la tarea de fortalecer a los padres para que ellos a su vez, promuevan en el hogar condiciones óptimas de desarrollo para su hijo. 

        La mayoría de las escuelas en países como México no han creado relaciones de colaboración con el hogar para promover mejores experiencias educativas para el alumnado con dificultades de aprendizaje. Parte de las tareas de las escuelas para promover la integración se relaciona con la creación de programas de formación y apoyo para los padres, para ello se deben identificar  varias situaciones que pueden obstaculizar estos programas. 

Barreras en la colaboración entre escuela y hogar

García y Flores (1998) mencionan que las barreras que limitan el desarrollo de los programas de vinculación entre escuela y hogar pueden ser de cuatro tipos: institucionales, personales, circunstanciales y derivadas de la aplicación del programa

     Barreras Institucionales:

  • No hay recursos presupuestales suficientes para lleva a cabo las actividades de apoyo a los padres.
  • La participación de los padres en la educación de los hijos no es una prioridad para la  escuela por lo que los recursos para este fin son escasos.
  • La escuela promueve políticas de participación de los padres sustentadas más en relaciones coercitivas.
  • La carga de trabajo de los maestros es excesiva por lo que dedicar tiempo a la atención a padres incrementaría dicha carga.
  • Las prácticas educativas de la escuela se dirigen a atender el defecto y no a la identificación de conocimientos, actitudes y habilidades que puedan ser una fortaleza para el aprendizaje de los padres.

Barreras Personales:

  • Padres y maestros tiene actitudes que son incompatibles con la cooperación. Por ejemplo se percibe que el otro no tiene las competencias necesarias para educar al niño o enfrentan al niño a situaciones en las que el punto de vista de ambos se contrapone.
  • Los padres no se sienten preparados para responder a las necesidades de sus hijos. Ignoran los objetivos educativos de las escuelas y no valoran el trabajo educativo que realizan en casa en las actividades cotidianas.
  • Los maestros desconocen las variables del entorno familiar que afectan el desempeño del niño en la escuela. Los problemas de los niños no se visualizan de manera integrada. no se analizan como problemas en los que se requiere acciones coordinadas en la casa y en le aula.

 Barreras circunstanciales.

  • En la actualidad se presentan cambio que limitan la participación de la familia en la escuela. Por ejemplo cada vez es mayor el número de madres que además del trabajo en casa tienen que cubrir una jornada laboral completa.
  • Existen diferencias culturales importantes entre la casa y la escuela.
  • La familia no cuenta con redes de apoyo social para atender a las reuniones con la escuela como pueden ser amigos o familiares.

 Barreras derivadas de ala Aplicación del Programa.

  • No hay claridad en las metas que se pretenden alcanzar con el programa de apoyo para padres.
  • Las metas del programa no responden a las necesidades y expectativas de los padres.
  • El programa no se adecua a las características de aprendizaje de los adultos. No se promueve el aprender en la práctica.
  • Incongruencia entre las demandas de participación del programa y las posibilidades de los padres participantes (tiempo, preparación, etc.)
  • Conflicto de intereses entre la escuela y la familia.
  • Participación de los padres promovida por la coerción mas que por la motivación.
  • Actuación improvisada sin la creación de una infraestructura que permita poner en práctica el programa,
  • Carencia de un proceso de evaluación de los logros y limitaciones del programa tanto en los padres como en los hijos.

         Estas barreras no son insalvables. Su identificación y la promoción de un trabajo colaborativo entre el personal de la escuela y los padres por lo general permite su superación.

Las escuelas colaborativas

Numerosas investigaciones así como la experiencia de distintos profesionales han demostrado que cuando los padres tienen un papel activo en la educación de sus hijos con necesidades educativas especiales logran progresos muy importantes en el desarrollo integral de su hijo. Los padres que son orientados y apoyados para participar conjuntamente con la escuela en la educación de sus hijos son excelentes colaboradores.

         Ovejero (1990) dice que las características más sobresalientes de los grupos cooperativos son: La interdependencia positiva entre los miembros del grupo; la responsabilidad individual; El carácter heterogéneo de los grupos; el liderazgo compartido; La corresponsabilidad en el aprendizaje de cada miembro del grupo; la promoción del aprendizaje en un clima social propicio; la adquisición de habilidades sociales para trabajar en grupo. Esto requiere que en la escuela los profesores asuman un papel de facilitador de la participación y aprendizaje de los padres.

         Para el trabajo colaborativo, la escuela y  los maestros pueden asumir actitudes que les acerquen a los padres y los ayuden a adoptar un papel determinante en la educación de sus hijos y, a superar los sentimientos de inseguridad y frustración que se derivan de enfrentar una situación de discapacidad.

Reconocer el considerable conocimiento de los padres acerca de sus hijos. La escuela posee los programas educativos, los modelos de enseñanza-aprendizaje y los recursos educativos pero el éxito de su aplicación depende de entender las cualidades y particularidades de desarrollo de cada niño. Este conocimiento lo tienen los padres.

Dar información a los padres en términos realistas (sin caer en fatalismos) acerca de la discapacidad de su hijo, de cuales son sus fortaleza y de la mejor manera en que puede aprender. Muchas veces los padres desconocen cuales son las características de desarrollo de su hijo con discapacidad o bien han recibido información que se centre en las deficiencias de su hijo pero no en alas formas de identificar sus fortalezas.

Ayudar a los padres para que se vinculen con otros padres que viven al misma situación de discapacidad y que han aprendido a supera los problemas que se derivan de ella. Se ha visto que los padres de niños con discapacidad no poseen redes de apoyo social que les ayuden a enfrentar situaciones adversas en su comunidad.

Enseñar a los padres cuales son sus derechos en relación a la educación de sus hijos. En nuestro país muchos padres desconocen la legislación en relación a sus derechos y obligaciones para con las instituciones educativas, lo cual favorece que queden marginados del proceso educativo de sus hijos.

Ser positivos y mostrar apertura hacia la expresión espontanea de las necesidades y sentimientos de los padres. Los padres de niños con discapacidad han sufrido situaciones de estrés y frustración que hacen comprensible que aveces se muestren demandantes o aveces molestos.

Respetar la capacidad de decisión de los padres en la satisfacción de sus necesidades y en la aceptación de las propuestas que se le hacen. Los padres tiene el derecho de decidir que es lo mejor para sus hijos, la orientación de la escuela y ayudará a tomar la mejor decisión.

Entender el contexto social y cultural de la familia para promover el trabajo colaborativo. Es importante que la escuela entienda cuáles son los valores, costumbres, creencias de los padres para crear un ambiente en el que los padres se sientan invitados a cooperar.

Ofrecer a los padres talleres de formación en los que comprendan cómo aprenden los niños en general y cómo ellos pueden apoyar el aprendizaje de sus hijos en le hogar. Los padres pueden tener creencias respecto al aprendizaje de sus hijos que pueden limitar su desarrollo, esta situación se evita si se brinda información comprensible y práctica sobre propuestas teóricas acerca del desarrollo y el aprendizaje de los niños.

Promover en los padres, mediante experiencias de exitosas, la certeza de que ellos son agentes activos que pueden influir favorablemente en la educación de sus hijos. La actitud de los padres respecto a sí mismos y a sus hijos puede cambiar si aprenden a plantearse metas a corto plazo, que estén dentro de sus posibilidades y que representen la posibilidad de logro en sus hijos.

        La UNESCO (1985) plantea que dentro del proceso educativo los padres pueden asumir el compromiso de realización de distintas tareas: participar en las actividades escolares, apoyar en casa el trabajo de maestros y terapeutas, trabajar en la comunidad escolar en campañas en pro de los niños con necesidades educativas especiales, ayudando en la preparación de materiales, creando redes de apoyo social para los padres que son inexpertos o que se encuentran solos y desorientados, etc. La meta de involucrar a los padres se puede lograr si se crea y adopta un ambiente escolar que motive y promueva que los padres tengan confianza en sí mismos, que mejore su percepción respecto a sus hijo y que confíen en la escuela.

 Construyendo ambientes de apoyo para los padres de niños con discapacidad.

        Desafortunadamente nuestra sociedad no se encuentra preparada para responder adecuadamente a la diversidad. Cuando nace un niño con algún tipo de discapacidad los padres se topan con una barrera de prejuicios, desinformación, falta de recursos y rechazo. Al ingresar a la escuela los padres necesitan apoyo para superar la crisis personal y social a la que se enfrentan. La meta de este apoyo será que los padres tengan una imagen de sí mismos realista y valiosa. Para la escuela puede ayudarlos a desarrollar cinco  capacidades que son la base del desarrollo social y la aceptación personal: confianza, autonomía, iniciativa, empatía y autoestima

         Confianza: La confianza es la creencia de que las personas con las que convivimos nos ayudarán e impulsarán. Para muchos padres esta seguridad de poder contar con alguien para criar a su hijo se ha ido desvaneciendo. La escuela puede ayudar a recuperar esta confianza, demostrándole que su hijo es parte de sus preocupaciones y sus ocupaciones: enviando regularmente notas a casa o comentando directamente en los cuales el maestro reconozca algo positivo que el niño haya logrado en la escuela; también puede ayudarlo contactándoles con padres que están viviendo problemas similares y motivándoles para que juntos busquen soluciones o con profesionales que se involucren genuinamente en la capacitación y supervisión de los padres.

         Autonomía: La autonomía es la capacidad para hacernos cargo de nuestras acciones, para regular nuestra forma de vida en forma competente y eficiente. Los padres de niños con necesidades especiales no son autónomos en su papel de padres, la mayoría enfrenta las tareas de crianza con una gran inseguridad sobre su desempeño, dependen de una ayuda que frecuentemente, por desgracia, no llega. La escuela pude ayudarles a conseguir la autonomía, ofreciéndoles información sobre las características de desarrollo de su hijo, sobre cómo estimularlo a que aprenda en forma activa y desarrolle su potencial y compense sus deficiencias, alentándolo a que descubra la mejor forma de apoyar al niño en casa para que sea autónomo. Reconociendo sus logros como padres y ayudándolo a buscar soluciones para sus tropiezos.

        Iniciativa: La iniciativa es la capacidad de iniciar una tarea y l levarla hasta su meta, de analizar una situación, hacer un balance y buscar formas óptimas de actuar en ella. Los padres de niños con necesidades especiales pueden enfrentar a diario situaciones en las que no sepan como actuar y por un temor natural al fracaso no tomen una iniciativa. Es importante que los padres encuentren con quien comentar las situaciones problemáticas para analizarlas, que tengan la confianza de comunicar sus dudas y sentimientos, que les apoye para identificar metas y plantear soluciones y sobre todo que les haga sentir seguros de su forma de actuar en la crianza de sus hijos.

        Empatía: La empatía es la capacidad que tenemos de entender los sentimientos del otro, relacionándolos con los propios. La empatía ayuda a desarrollar la amistad y un sentido de pertenencia. De manera especial el maestro de aula puede empatizar con el padre haciéndolo sentir que entiende sus sentimientos, sus temores, y hasta su enojo. El saber que otro no nos juzgará y tratará de ponerse en nuestro lugar nos enseña a que nosotros, a su vez, empaticemos con los demás. Para muchos padres de niños con necesidades especiales, la diferencia la ha hecho un maestro que se puso en su lugar o en el de su hijo para entender su forma de actuar y así ayudarlos. Igual de importante no atribuir la situación actual del niño a las deficiencias de los padres, a lo mejor el juicio tiene un fundamento, pero en nada ayuda al niño y a los padres este tipo de reclamo.

         Autoestima: La autoestima es la creencia en nuestra propia capacidad para enfrentar positivamente una situación, es una actitud que nos ayuda a enfrentar dificultades y nos motiva a continuar luchando. No es difícil entender porqué la autoestima de los padres de niños con necesidades especiales puede estar deteriorada, ha habido muchas situaciones en las que predominan el fracaso y las experiencias negativas. La autoestima como padres gradualmente crecerá en la medida que el ambiente escolar promueva la confianza, la autonomía, la iniciativa y la empatía y, sobre todo, enfrenten constantes situaciones en las que se demuestren que como padres tienen éxito y cuente con un ambiente que les apoye en la solución de sus tropiezos.

         Como se dijo al inicio de este trabajo la base de la integración es el trabajo colaborativo, cuidemos que no ocurra lo que se menciona en la propuesta de la UNESCO (1985) de "Necesidades Especiales en el Aula", los profesionales de la educación consultan a los padres únicamente cuando surgen problemas y en realidad se hace no para cooperar en la búsqueda de una solución sino par descargar la responsabilidad en ellos. El resultado es un sentimiento de rabia y frustración por ambas partes.

        En este trabajo se han tratado de resaltar que una alternativa que se le presenta a la escuela para el logro de la integración es el es el fortalecimiento de los padres. Cochran (1988) dice que los padres se fortalecen si existe un balance entre la escuela y el hogar en el poder en la toma de decisiones y en la responsabilidad en la educación de los niños. Dos dimensiones que deben tomarse en cuenta para involucrar a los padres: el tipo de actividades en las que los padres se involucran y los apoyos que se ofrecen a los padres y, las actitudes y el contexto en el que ocurren estas actividades.

         La presencia o ausencia de las acciones tendientes al fortalecimiento de los padres y de la responsabilidad compartida entre la escuela y el hogar en el desarrollo de los niños, constituye una diferencia clave en le logro de la integración de niño con necesidades educativas especiales.

 


Bibliografía


Cochran, M. (1988), Parental empowerment in family matters: Lessons learned from research programs. En D. R. Powel (Ed.) Parent education as early childhood intervention: Emerging directions in theory, research and practice (pp 23 –50). Norwood, NJ: Ablex.

García, C. B. & Flores M.R.C. (1998). El desarrollo de programas de vinculación escuela hogar. Integración: Educación y Desarrollo Psicológico. 10, 31-50.

Giné, C. (1998). ¿Hacia donde va la integración?. Cuadernos de Pedagogía, 269, 40 – 45.

Ovejero, A. (1990). El aprendizaje cooperativo. Barcelona: Promociones y Publicaciones universitarias.

Rogoff, B. (1993). Aprendices del pensamiento. Barcelona: Paidos

 

UNESCO (1985) Proyecto de  necesidades educativas especiales en el aula regular.

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